La gran decisión de tu hipoteca es el tipo de interés. Te contamos cómo funciona cada opción y en qué casos encaja mejor.
Hipoteca a tipo fijo
Pagas el mismo tipo de interés durante todo el préstamo, así que tu cuota no cambia aunque suban o bajen los tipos de mercado.
- A favor: sabes desde el primer día lo que vas a pagar.
- A tener en cuenta: el tipo inicial suele ser más alto que el de una variable, y la compensación por devolver el préstamo antes de tiempo puede ser mayor.
Hipoteca a tipo variable
El tipo se calcula sumando un índice de referencia, normalmente el Euríbor, y un diferencial fijo. Cada cierto tiempo, habitualmente cada seis o doce meses, la cuota se recalcula con el valor del índice en ese momento.
- A favor: si el índice baja, tu cuota baja.
- A tener en cuenta: si el índice sube, tu cuota sube, y no sabes cuánto pagarás dentro de unos años.
Hipoteca mixta
Combina un primer periodo a tipo fijo, normalmente de varios años, con un periodo posterior a tipo variable. Te da estabilidad al principio y te expone a los cambios del índice después.
Cómo elegir
- Estabilidad de tus ingresos. Si una subida de la cuota te pondría en apuros, prioriza la estabilidad.
- Plazo. Cuanto más largo es el préstamo, más tiempo estás expuesto a los cambios del índice.
- Planes de amortizar antes. Revisa las comisiones por amortización anticipada de cada oferta.
- Vinculaciones. Algunas ofertas bajan el tipo si contratas nómina, seguros u otros productos. Compara siempre el coste total.
TIN y TAE
El TIN es el tipo de interés que se aplica al capital. La TAE incluye además comisiones y otros gastos, y sirve para comparar ofertas entre sí. Compara siempre la TAE y fíjate en el coste de los productos vinculados.
Prueba distintas opciones en nuestro simulador de cuota o calcula tu oferta sin coste.
Información general con fines divulgativos. Las condiciones concretas dependen de cada entidad y de tu caso.